La magia de la ciencia

Hoy arranca mi blog y como los buenos coches, lo hace con un estruendoso petardeo.

LA CIENCIA MOLA.

Nos vemos en la siguiente entrada, hasta mañana:)

¿Que queréis más? Eso tiene solución. Yo nací en 1995 y como la gran mayoría de chavales de mi generación, me quedé embobado con las aventuras de Harry Potter. Prácticamente crecí con ellas. Era muy difícil que no te enganchara, te planteaba un mundo enorme ante ti, lleno de misterios y cosas por descubrir. Pero si algo define los libros de Harry Potter eso es la magia. Sin duda el mayor disfrute y deleite del libro, capaz de hacer volar los coches, crear pinturas con las que podías hablar y muchas cosas más. Evidentemente yo también quería poder vivir aquello, quería ser mago. Sin embargo la carta de Hogwarts nunca llegó así que me tuve que conformar con el mundo de los muggles.

Aquí tenéis a Arthur Weasley en todo su esplendor.

Fue una sorpresa para mí cuando descubrí un mago que alucinaba con nuestro mundo. Le encantaba nuestro ingenio. ¿Recordáis a Arthur Weasley? Era el padre de Ron Weasley y trabajaba en el ministerio de magia. Yo me preguntaba, ¿cómo un hombre que convive con la magia día a día le puede sorprender nuestro mundo? Bueno, digamos que la famosa frase la realidad supera a la ficción tiene la costumbre de llevar razón. Cosas más increíbles se ven en nuestro universo, si no me creéis pensad en las estrellas que nos iluminan, la gravedad que nos atrae, el efecto giroscópico, etc. Los magos muggles o como los llamamos entre nosotros, científicos e ingenieros, se han dedicado a desgranar las normas que rigen nuestro universo y a utilizarlas para llevarnos a donde estamos ahora.  Haciendo esto y sin ayuda de la magia hemos sido capaces de logros tan increíbles como volar, comunicarnos a miles de kilómetros y crear la tortilla de patatas y es que si ninguna de la 3 cosas os parece algo mágico diría que debéis que agudizar vuestros sentidos.

Aunque sí hay algo que tienen en común los magos y nuestros hombres de ciencia. El conocimiento que abarcan no lo adquirieron en un día.

Así hay que dejar los libros después de sacarles todo su jugo. Demostradles quien manda.

Es por eso que en este blog comenzaremos desde la base, y quién sabe, quizá algún día acabemos formando parte de ese exclusivo club de sabios.

En definitiva, está claro que Arthur tenía motivos para apreciar el encanto del ingenio de los muggles y yo a lo largo de este blog intentaré haceros ver por qué todos deberíamos darle la razón.

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